España es visitada por millones de turistas cada año buscando las playas y la fiesta de la Costa Brava, Ibiza, Mallorca o la Costa Blanca. Sin embargo también dispone de una gran variedad de ofertas para turistas amantes de la naturaleza, el submarinismo o de largos paseos por el bosque. Os presentamos a continuación nuestra selección de los mejores parques naturales de la península Ibérica.
Tablas de Daimiel (Reserva Mundial de la Biosfera – Unesco)
Este parque nacional, situado en la provincia de Ciudad Real custodia el humedal del mismo nombre. Es el último superviviente de este fenómeno denominado tablas fluviales, producido por la inundación de los ríos en su tramo intermedio debido a la escasa pendiente de su cauce.
La flora es única debido a la conjunción del agua dulce del Guadiana con el agua más salada del Guadaira. Las especies que más abundan en este parque son las los marjales de carrizo, las aneas y los juncos, y sobre todo el mayor masegar de Europa Occidental. Entre la fauna, cabe destacar mamíferos como la nutria o la rata de agua, o reptiles como la salamandra. La inclusión del lucio y la caza indiscriminada de cangrejos de río hacen peligrar la supervivencia de algunos animales acuáticos.
Otro de los peligros que acechan al parque es la gran explotación que sufren los acuíferos para uso agrícola, y que hace necesario la inclusión de agua artificial para evitar sequías. Por este motivo, el parque ha sido objeto de sanciones por parte de la Comisión Europea y de la Unesco.
Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia
Este enorme parque marítimo-terrestre, de más de 8000 hectáreas, está formado por los archipiélagos de Ons y Cíes y las islas de Cortegada y Sálvora. Este ecosistema aloja gran cantidad de moluscos, corales y anémonas, además de unos 200 tipos de algas. En sus cielos abundan diferentes especies de gaviotas y cormoranes, y es posible ver delfines, e incluso pequeños tiburones, en sus cristalinos mares.
Su valor principal es el archipiélago de las Cíes, que cierra la ría de Vigo. Su playa más famosa, la de Rodas, ha sido elegida por el periódico inglés The Guardian como la mejor playa del mundo. Los poco foráneos que visitan la playa cada día quedan encantados por la blancura de su arena y el agua cristalina, como si de una playa caribeña se tratase. Obviamente, la elección de The Guardian es discutible, pero es una muestra de la calidad de este arenal.
Garajonay (Patrimonio de la humanidad – UNESCO)
Situado en la zona norte de la isla canaria de La Gomera, el bosque de Garajonay es considerado uno de los más singulares de España. Esta singularidad se debe básicamente a dos cuestiones, la constate niebla húmeda que cubre habitualmente el parque, y la mayor muestra de laurisilva del viejo continente. Este tipo de bosque cubría la superficie europea en su totalidad durante la era Terciaria. La laurisilva es típica de climas con escasos cambios de temperatura durante el año y con una gran humedad, que en el caso del parque es debida al constante mar de nubes que lo cubre.
Además de la laurisilva, es destacable también la gran cantidad de pino canario y de algunas especies exóticas. En cuanto a la fauna, existe una considerable variedad de invertebrados y algunas especies de aves y réptiles habituales en las islas Canarias.
Calderas de Taburiente (Reserva mundial de la biosfera-UNESCO)
La caldera, situada en la isla de Palma, se trata de una depresión a unos 600-700 metros sobre el nivel del mar rodeado de un círculo rocoso cuyos picos más altos están situado a más de 2000 metros de altitud.
La fauna del parque es mayoritariamente invertebrada, sobre todo gran variedad de arácnidos. En cuanto a los vertebrados, la mayoría han sido introducidos excepto los murciélagos, y algunos anfibios y reptiles.
La flora es constituida básicamente por el pino canario, el pensamiento de las cumbres, restos de bosques lauráceos o el cedro y el sauce canario. La curiosidad del pino canario es que puede resistir los incendios, debido a su adaptación al clima volcánico. Su corteza se quema pero sigue viviendo en el interior.
Archipiélago de Cabrera
El paisaje de este archipiélago, formado por las islas de Cabrera y Conejera y varios islotes, es considerado como uno de los mejores conservados de Europa, debido a su aislamiento y su poca alteración. Su poca modificación es debido a que fue usado como base militar para prácticas de tiro durante el siglo XX, por lo que no sufrió la época de la especulación inmobiliaria.
Su flora es principalmente marina, ya que el 85% del parque es agua. Lo más destacable son sus praderas de posidonia oceánica, principal fuente de vida del mediterráneo y muy desmejorada en otros lugares.
En cuanto a la fauna, es el espacio más diverso biológicamente del Mediterráneo, sobre todo en especies marinas, las praderas de posidonia y varias especies de peces, crustáceos y hasta delfines o focas monje, y aves, tanto marinas como rapaces. También es destacable, la gran presencia de reptiles como la lagartija balear (12 subespecies solamente en la isla de Cabrera), o la salamanquesa, tanto común como rosada.
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